lunes, 23 de octubre de 2017

En las garras de la pornografía moderna


En 2017, la edad promedio en que los niños ven pornografía por primera vez es a los 11 años y casi 90% de las escenas contienen violencia contra la mujer 

23/10/2017 | 02:04 | 

León Krauze 

Después de años de loas indisputables, nuestra devoción por la tecnología atraviesa por un necesario periodo de escrutinio. Por una larga lista de defectos que van desde su propensión monopólica (tan extraña en una generación que se precia, en teoría, de la defensa de valores diametralmente opuestos) hasta su vulnerabilidad en la lucha contra la propaganda y la era de la post-verdad, las grandes compañías de Internet (Google, Facebook, Twitter) que antes eran motivo de celebración absoluta hoy son vistas con merecida sospecha. Solucionar los problemas de la era digital y la aldea global requerirá, sospecho, de una combinación improbable: imaginación desde las instituciones públicas, introspección y auto-regulación dentro de esas enormes empresas y, crucialmente, sensatez de nosotros, el público consumidor. El escenario contrario —un círculo vicioso de inacción gubernamental, indolencia corporativa y adicción tecnológica— puede abrir la puerta a escenarios de consecuencias duraderas y, me temo, gravísimas. 

El ejemplo perfecto es lo que ocurre hoy en día con esa industria que tanto ha hecho para el desarrollo de Internet como medio e caz de comunicación, distribución de contenido y, crucialmente, máquina de hacer dinero: la pornografía. 

Hace algunos días asistí a una plática donde expertos analizaron los alcances y métodos de la industria pornográ ca actual. Empezó con una suerte de apreciación nostálgica de los tiempos de Hugh Hefner. Suena contradictorio, pero tiene sentido: si bien Hefner fue pionero de la industria pornográ ca y su empresa abrió la puerta a lo que vivimos, las imágenes que publicaba Playboy hoy parecen un juego quizá no de niños, pero sí de pre-adolescentes ingenuos. La fotografía en papel de una mujer con el pecho desnudo es, para nuestros tiempos, la punta de la punta del iceberg. 

Todo comienza con la facilidad de acceso a imágenes pornográ cas. En los tiempos de Hefner, conseguir una revista Playboy era una labor titánica para un menor de edad. De una u otra manera, el expendio de Playboy estaba controlado, e incluso después de hacerse de un ejemplar, el contenido era lo que era: fotografías y ya está. Hoy, las cosas son muy diferentes. Gracias a sitios de Internet como PornHub, los jóvenes tienen al alcance de la mano ya no la imagen de una mujer desnuda sino millones de videos de adolescentes penetradas, violadas, sometidas, agredidas. La facilidad de acceso a estos sitios desde un teléfono celular o una computadora es simplemente aterradora, lo mismo que las cifras de visitas anuales: sólo en 2016, PornHub tuvo 23 mil millones de visitantes. 

Las consecuencias de la pornografía para una mente adulta son graves, pero lo son muchísimo más para un cerebro en formación. En el 2017, la edad promedio en que los niños ven pornografía en video por primera vez es los once años. Lo que ven, insisto, no es lo que vio mi generación en Playboy. Casi 90% de las escenas en la pornografía en Internet contienen violencia contra la mujer. El abuso verbal —que es una constante— es lo de menos: en la basura que produce la industria pornográ ca, el sexo se vuelve un ejercicio sádico sin clemencia, donde el hombre carece de un mínimo respeto por la pareja con la que comparte la intimidad (es un decir): en ese universo, la ternura y el amor no existen en lo absoluto. 

Otro problema es que la pornografía es, además de accesible, barata y anónima. La razón es simple: más que nunca, la intención de los pornógrafos es crear una adicción, sobre todo entre los consumidores más jóvenes. Y saben lo que hacen: como es obvio, el cerebro de un niño de once años está en formación, mucho más propenso y dispuesto a reaccionar de manera emocional que a ejercer juicios racionales, adultos. Trágicamente, lo que encontrarán los niños cuando regresen a esos sitios a satisfacer su adicción será cada vez más brutal. En la plática a la que asistí, los expertos explicaron que la industria ya tiende a publicar videos con mujeres cada vez más jóvenes a las que se las somete a cosas cada vez más repugnantes. Es, en todos sentidos, una espiral de locura. 

La producción y distribución de este tipo de pornografía ya es su cientemente alarmante, pero las consecuencias del fenómeno en la formación de los adultos del futuro cercano lo son todavía más. Los pornógrafos de Internet se han convertido en los educadores sexuales de los adolescentes. La preocupación es evidente: ¿qué tipo de amantes, parejas y padres serán estos muchachos, que han aprendido que el sexo es impersonal, transaccional y violento? Las encuestas demuestran que los universitarios estadounidenses pre eren el sexo casual y sin ningún tipo de compromiso emocional a intentar siquiera salir en una cita, mucho menos establecer un vínculo amoroso. Las chicas, decía un experto, llegan a estas relaciones "porn-ready":listas para hacer lo que les dicta la cultura actual, los chicos tienden a hacer lo propio, propio, confundiendo la dominación y la humillación con el sexo (del erotismo ya ni hablar). ¿Hay algo más preocupante que imaginar a una generación entera que no sabe amar? Para llorar... 


http://www.eluniversal.com.mx/columna/leon-krauze/nacion/en-las-garras-de-la-pornografia-moderna

El orden misógino - Jordi Soler

Las mujeres que gobiernan se concentran mejor en su encomienda, no se dejan deslumbrar tan fácilmente por el poder, cosa que sí pasa a los hombres.

23/10/2017 12:10 AM

México

Las mujeres son mejores gobernantes que los hombres. Son mejores en casi todo. Barcelona, la ciudad en la que vivo, está gobernada por una mujer, Ada Colau. En Madrid gobierna Manuela Carmena, más al norte, en París, gobierna Anne Hidalgo y hacia el Este tenemos a Angela Merkel, canciller de Alemania. Todas ellas han venido a demostrar que el gobierno femenino es, generalmente, más organizado, es altamente propositivo y sumamente empático con la ciudadanía. Las mujeres que gobiernan se concentran mejor en su encomienda, no se dejan deslumbrar tan fácilmente por el poder, cosa que sí pasa a los hombres, que batallan todo el tiempo con la testosterona. La testosterona es una hormona que sirve para aupar la pulsión sexual e implementar el impulso asesino, sirve, grosso modo, para matar y para coger. El hombre vive intoxicado, empalado por el vector más oscuro del poder: ese que va del sexo a la muerte. En estas condiciones, ¿cómo puede un hombre gobernar, o hacer cualquier cosa con la cabeza despejada?

Pensaba en esto mientras leía de los abusos sexuales del productor Weinstein, un individuo que durante años ha sido incapaz de controlar esa pulsión con la que la madre naturaleza ha tenido a bien distinguirnos. La naturaleza, como es mujer, ha salvado de la tremenda hormona solamente a las de su sexo.

Me parece que el hombre civilizado es aquel que logra controlar su testosterona, de la misma forma en que está más cerca de las bestias quien no la controla. No en vano la prensa estadunidense llama a Weinstein “depredador sexual”, una etiqueta justa pero incompleta porque, simultáneamente, es un depredador laboral que, según cuentan sus víctimas, no daba plazas de trabajo de acuerdo al talento de la actriz, sino a la disposición que tuviera esta para someterse a las ocurrencias de su tumultuosa libido. Esto da pie para reflexionar, una vez más, sobre las diferencias en el mundo laboral, inconcebibles en el siglo XXI, entre hombres y mujeres. ¿Por qué las mujeres ganan menos dinero que los hombres si, como lo demuestran Angela Merkel y Manuela Carmena, hacen mejor su trabajo que ellos? La pregunta me lleva a la historia de Geraldine Cobb, un caso emblemático que ilustra a la perfección la gratuidad, y la arbitrariedad, de los sueldos de las mujeres.

En 1958, en Estados Unidos, durante el diseño de la misión especial del Mercury 7, William Lovelace, el responsable del programa, descubrió que uno de los mejores historiales de la Fuerza Aérea correspondía a Geraldine Cobb, una mujer que a los 28 años llevaba 3 récords mundiales de aviación. Uno de los requisitos para formar parte de la misión era ser hombre, sin embargo Lovelace encontró en Geraldine a la candidata perfecta, era tan diestra y resistente como cualquier astronauta hombre y además su complexión se ajustaba perfectamente a los requerimientos de la nave, que contaba con un espacio mínimo para la tripulación y no admitía cuerpos que midieran más de 1.80 metros, ni que pesaran más de 82 kilos. A todo eso se sumaba el dato crucial de que las mujeres consumen menos oxígeno que los hombres y esto constituía una gran ventaja para esa misión donde cada gramo de oxígeno que se enviaba al espacio costaba alrededor de 77 dólares. A Lovelace le pareció que estos eran argumentos suficientes para incluir pilotos mujeres en la convocatoria y comenzó a trabajar con ellas en un grupo, paralelo al de los hombres, de trece astronautas. Lovelace pronto concluyó que las mujeres y los hombres están igualmente capacitados para ser astronautas, con la salvedad de que las mujeres soportan mejor la presión psicológica y las angustiosas horas de soledad espacial a las que está expuesto un astronauta. Convencido de que la tripulación del Mercury 7 tenía que ser mixta, y sobre todo de que Geraldine Cobb, que era el astronauta más capaz que tenía la Nasa, debía encabezar el proyecto, y así lo comunicó, exhibiendo un montón de pruebas, a la dirección. La respuesta fue un telegrama del director, enviado a cada una de las aspirantes, en el que decía textualmente: no sentimos, en este momento, que la inclusión de mujeres represente alguna ventaja para nuestro programa espacial.

Hoy las cosas han cambiado en el ámbito espacial, pero no en la gran mayoría de los empleos. ¿Por qué? Se me ocurre que la gratuidad, y la arbitrariedad, con que se estipula el sueldo de una mujer, es una argucia masculina que busca perpetuar el equívoco de que los hombres son más capaces que las mujeres. Pero el día que se agote esa argucia, no habrá más que mujeres bien pagadas en los puestos de alta responsabilidad.

martes, 26 de septiembre de 2017

Héroes





26/09/2017 12:18 AM


México

Los perros rescatistas han invadido las redes sociales. Son adorados, y bien está que así sea. Me parece que no se trata solo de la cantidad de vidas que han salvado. Se trata también de la alegría y el cariño instantáneo que llevan a donde sea que vayan esos viejos compañeros de la humanidad. Verlos caminar entre los escombros, entre los edificios de rodillas, guapos, bien dispuestos, es una inyección de ánimo que va más allá incluso de las esperanzas concretas que significan sus talentos extraordinarios. Todo eso y más son los perros rescatistas, que, recordemos, también se juegan el físico y hasta la vida, y que merecen el cariño de los viandantes, el homenaje en las redes sociales, el reportaje en la TV o el periódico.

Nada más que no son héroes.

Es una obviedad decirlo, pero el heroísmo requiere un acto consciente de desprendimiento, de disposición al sacrificio, que no les está reservado a los perros, entrenados literalmente para "jugar" con esas personas que buscan. El heroísmo requiere saber que salvar la vida de tu vecino puede tener como precio la tuya y aun así empuñar el casco y la pala e ir a remover escombros. Sí, la palabra héroe es enorme, una de esas que realmente deben reservarse para momentos y personas excepcionales a fin de no vaciarla de significado, y estos sismos infernales nos han dado numerosas oportunidades de usarla con justicia. Va la lista de nuevo. Son heroicos las mujeres y los hombres que no titubearon en retar a las montañas de escombros. Los marinos y militares que han hecho un trabajo valiosísimo, incluido por supuesto ese soldado que rompió en llanto al no poder salvar a una mujer y su hija. Son héroes los rescatistas japoneses que homenajearon a esa otra mujer fallecida con los cascos en el pecho a manera de reverencia. Las y los 72 israelíes que cruzaron el mundo para salvar a personas de un país que probablemente no conocían. Ese albañil. Los bomberos y las y los topos y los paramédicos, otra vez. El cirujano que no dejó de operar a su paciente en pleno terremoto. Las maestras que pensaron en sus alumnos antes que en ellas. Los ingenieros y arquitectos que se meten a los edificios agrietados con la esperanza de que a esa familia sí puedan decirle que sigue teniendo una casa para vivir.

En esas personas, las que vencieron al miedo, las que tomaron una decisión, pues, está el heroísmo de este país. Reservemos a ellos la palabra héroe, heroína, para que siga representando el poder excepcional de sus actos.

viernes, 22 de septiembre de 2017

La sociedad de Monsiváis


Estrictamente Personal

RAYMUNDO RIVA PALACIO

08:23 AM

ARTICULO

Las fotografías de la casta son poderosas. Las goyas a los binomios humanos-caninos de la UNAM, tras la detección de seis personas que pudieron ser rescatadas vivas. Las decenas de personas que llegaron en la madrugada a los edificios colapsados con tortas y emparedados para los rescatistas. Los grupos de San Luis Potosí y Jalisco que se sumaron a la búsqueda de sobrevivientes. La notable aportación de la sociedad a los centros de acopio, que saturaron con agua, alimentos y frazadas. O el canto espontáneo en las calles del desastre mexicano del “Cielito Lindo”, inyectando de eléctrico orgullo a un pueblo que el exvicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, impactado por las imágenes, llamó “la resiliencia y coraje del pueblo mexicano”.

La sociedad civil que retrató el inmenso Carlos Monsiváis hasta convertirla en mito tras su activismo incondicional en las tareas de rescate de víctimas en los sismos de 1985, volvió a resurgir con fuerza tras este nuevo 19 de septiembre para no olvidar, y rebasó sin proponérselo a las autoridades. Lo mismo pasó hace 32 años cuando el corpus social de la Ciudad de México se transformó. Se perdió para siempre el respeto al poder, en el principio de la beligerancia y el cambio. El régimen político comenzó su agonía, que tuvo un tiro mortal en 1997, al llegar la izquierda al gobierno en la capital, y el de gracia en 2000, con la alternancia en la presidencia. Aquél septiembre no es equiparable, sin embargo, a este septiembre. En 1985 fue la metamorfosis política; en 2017, hoy mismo, lo que está en juego es el proyecto de nación.

El sismo en el centro de México se empatará con el sismo en el sur. En Chiapas y Oaxaca pasó el dramatismo y se guardó el luto, y se encuentran en el proceso de reconstrucción. ¿Cuánto saldrá? Hay estimaciones de que en Chiapas el costo será superior a los 12 mil millones de pesos; en Oaxaca, sobre ocho mil. El Fondo de Desastres Naturales, el Fonden, que se dedicará casi íntegramente a su reconstrucción, podrá cubrir menos de 25 por ciento de esa proyección financiera. Ese dinero, en todo caso, servirá para que las decenas de miles que perdieron sus viviendas, vuelvan a tenerlas, reconstruidas por el gobierno federal, pero en el mismo lugar donde estaban. Recuperarán su patrimonio familiar, pero donde se levantarán sus nuevas casas será un territorio más pobre que antes del sismo, devastado y depauperado el entorno.


No habrá futuro para esos estados si no va acompañada la reconstrucción con una recuperación económica. El gobierno lo buscará en breve, mediante el programa de Zonas Económicas Especiales, cuyos estímulos fiscales, para incentivar la inversión privada, se anunciarán la próxima semana.

Para allá van la Ciudad de México (gobernada por la izquierda) y los otros estados sangrados por el sismo, Puebla (gobernado por el PAN), Morelos (gobernado por el PRD) y el Estado de México (gobernado por el PRI), donde este viernes se acabará el luto. Se está agotando el tiempo para encontrar sobrevivientes y los rescates milagrosos serán perlas en el océano. Entonces vendrá la reconstrucción, donde no hay proyecciones serias sobre el costo final para enfrentar la destrucción que abarca de manera crítica a estas cuatro entidades. Pero como en el sur, tampoco será suficiente. El dinero entregado en forma de vivienda y asistencia es un alivio efímero. También se requerirá la reactivación económica. El problema es cómo y cuándo, y la realidad es que en el momento actual, con la política anunciada, la única proyección posible es que, a la vuelta de los meses, la gente será más pobre de como era antes del 19 de septiembre.

La diferencia entre 1985 y 2017 son 32 años de concientización política y confrontación al poder. Es también, como se ha demostrado estos días, la enorme capacidad de organización por fuera de los partidos y sus estructuras corporativas. Las plataformas tecnológicas y las redes sociales, que conectaron en tiempo real las necesidades con las respuestas ciudadanas, son sangre social que ha tenido expresiones altamente políticas, como el repudio que vivió con hostilidad verbal el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, cuando visitó un edificio colapsado. Las señales de hartazgo las está viendo el presidente Enrique Peña Nieto, pero no se sabe qué tanto las está procesando correctamente.

Los sismos lo colocan en una disyuntiva. El 2018 se lo está jugando en el último trimestre de 2017, y el gobierno no tiene el dinero para salir adelante de esta nueva desventura. Pero lo puede lograr con buena ingeniería financiera y la ayuda de los mercados internacionales. No basta una modificación al Presupuesto para el próximo año, como sugirió el secretario de Hacienda, José Antonio Meade, sino una partida independiente dedicada a la recuperación económica de la mitad del país, que esté estrechamente vigilada, como algunos senadores lo están sugiriendo, por una comisión especial. La corrupción debe eliminarse por completo de esos fondos, incluso del terreno de la percepción. Estos recursos tienen que ser apoyados con líneas de crédito internacionales, que podría buscar Meade con el Fondo Monetario Internacional.


Dinero es el nombre del juego de la reconstrucción, pero también de la sucesión. El camino para Peña Nieto parece ser uno sólo, quizá distinto al que tenía pensado hasta el 7 de septiembre, cuando dos sismos devastadores modificaron los escenarios de la sucesión y metieron en su decisión final quién es el mejor calificado para que la candidatura presidencial del PRI no termine de quebrar a la nación.

Una lista negra


Del libro ‘Los peores desastres históricos’ publicado por Océano y otros sitios electrónicos, Gil ha traído a esta página del directorio esta lista negra de grandes terremotos en el mundo:
México
Terremoto de San Francisco. 1906. El mayor desastre geológico de Estados Unidos.
18 de abril de 1906. 5:12 a.m.
La ciudad de San Francisco resiente un temblor inicial, seguido de un gran terremoto de 7.7 grados en la escala de Richter, que duró 45 segundos. La falla de San Andrés se abrió a lo largo de 430 kilómetros.
Edificios caídos, tuberías de gas reventadas, tres días de incendios.
Más de 28 mil edificios destruidos, en su mayor parte de madera.
400 millones de dólares en pérdidas.
225 mil personas sin hogar.
3 mil muertos, aprox.
***
Terremoto de Valdivia. 1960. Conocido como el Gran Terremoto de Chile.
22 de mayo de 1960. 14:55 p.m.
La ciudad de Valdivia sufre un temblor de 9.5 grados en la escala de Richter. A las 16:20 una ola de 8 metros de altura azotó la costa chilena entre Concepción y Chiloé a más de 150km/h. La onda expansiva provocó un maremoto de 10 metros de altura que azotó la isla de Hilo, en el archipiélago de Hawái, provocando la muerte de 61 personas. Similares eventos se registraron en Japón, las Filipinas, Rapa Nui, en el estado de California, Estados Unidos, Nueva Zelanda, Samoa y las islas Marquesas.
En Chile, en la ciudad de Chillán 20 por ciento de los edificios quedaron dañados gravemente; en Talcahuano 65 por ciento de las viviendas, destruidas; en Concepción, más de 2 mil hogares arrasados; Los Ángeles quedó destruida en 60 por ciento; Angol en más de 83 por ciento. En Valdivia 40 por ciento de los hogares fue destruido dejando a más de 20 mil damnificados. Puerto Montt sufrió la destrucción del 80 por ciento de sus edificios.
2 millones de damnificados.
Más de 6 mil muertos.
***
Terremoto de México. 1985.
19 de septiembre de 1985. 7:19 a.m.
La Ciudad de México resiente un terremoto, originado frente a las costas del estado de Michoacán, con magnitud de 8.1 grados en la escala de Richter que duró más de dos minutos. La energía que se liberó en dicho movimiento fue equivalente a 1114 bombas atómicas de 20 kilotones cada una. El 20 de septiembre siguiente hubo una réplica a las 7:37 p.m. con una magnitud de 7.5 grados en la escala de Richter.
Edificios emblemáticos en ruinas o parcialmente destruidos: Hospital General de México, Unidad de ginecología y residencia médica. Hospital Juárez y Centro Médico Nacional. Módulos central y norte del edificio Nuevo León en el conjunto urbano de Tlatelolco. Tres edificios del Multifamiliar Juárez. Televicentro (ahora Televisa). Televiteatros (ahora Centro Cultural Telmex). Los hoteles Regis, D’Carlo y del Prado. Varias fábricas de costura en San Antonio Abad.
Se creó la Brigada de Rescate Topos Tlatelolco, actualmente grupo de rescate a nivel internacional.
Más de 4 mil personas rescatadas con vida de los escombros (algunas incluso diez días después del primer sismo.)
30 mil construcciones destruidas.
68 mil construcciones con daños parciales.
Entre 150 mil y 200 mil empleos perdidos.
Nunca hubo una cifra oficial creíble, algunos expertos hablaron entonces de más de 20 mil muertos.
***
Terremoto de Irán. 2003. En la ciudad de Bam, de 2000 años de Antigüedad.
26 de diciembre de 2003. 5:26 a.m.
La ciudad de Bam, situada en la Ruta de la Seda entre el Extremo Oriente y el Mediterráneo, resiente un terremoto de 6.5 grados Richter durante 12 segundos.
El 80 por ciento de la ciudad histórica arrasada.
Mil millones de dólares calculados para reconstrucción.
12 mil personas sin hogar.
30 mil muertos aprox.
***
Terremoto de Sumatra. 2004. Terremoto submarino de Sumatra-Andamán. (Justo un año después del terremoto de Bam.)
26 de diciembre de 2004. 21:58 p.m.
La costa occidental de Sumatra del norte, en el océano Índico, experimenta un temblor de magnitud 9.0 en la escala de magnitud del momento. Según esta escala es el tercer terremoto más grande registrado desde la existencia del sismógrafo. 
El tsunami resultante devastó las costas de Indonesia, Sri Lanka, India, Tailandia entre otros países del sur y sudeste de Asia donde las olas llegaron a los 30 metros.
Un millón de personas sin hogar.
Más de 200 mil muertos.
***
Terremoto de Haití. 2010.
12 de enero de 2010. 16:53 p.m.
A 15 kilómetros de la ciudad de Puerto Príncipe se origina un temblor de magnitud de 7.3 grados Richter.
Pérdidas materiales calculadas en 7 mil 900 millones de dólares.
350 mil heridos.
Millón y medio de personas sin hogar.
Más de 300 mil muertos.
***
Terremoto de Japón. 2011. Terremoto de la costa del Pacífico. 
11 de marzo de 2011. 14:46 p.m.
La Ciudad de Miyagi, Japón, experimentó un temblor de magnitud 9.0 grados en la escala de magnitud del momento, que duró 6 minutos. Hubo más de 100 réplicas.
La NASA comprobó que el movimiento telúrico alteró el eje terrestre en aprox. 10 cm.
Después de este terremoto se generó una alerta de tsunami para la costa pacífica de Japón y otros países, incluidos Nueva Zelanda, Australia, Rusia, Guam, Filipinas, Indonesia, Papúa Nueva Guinea, Nauru, Hawái, Islas Marianas del Norte, Estados Unidos, Taiwán, América Central, México y en Sudamérica, Colombia, Perú, Ecuador y Chile.
Más de 16 mil desaparecidos.
Más de 9 mil 500 muertos.
***
Contra viento, marea y sismos, los viernes Gil toma la copa con amigos verdaderos. Mientras el mesero trémulo acerca la charola que soporta el Glenfiddich 15, Gamés pondrá a circular la frase de Ernesto Sábato por el mantel tan blanco: Dios es un pobre diablo, con un problema demasiado complicado para sus fuerzas. Lucha con la materia como un artista con su obra. Algunas veces, en algún momento logra ser Goya, pero generalmente es un desastre.
Gil s’en va
gil.games@milenio.com
Con información de: sitios electrónicos aquevedo. Wordpress, El Economista, Temblores en México. Libro: Los peores desastres históricos (Océano).

La réplica silenciosa

22/09/2017 03:40 AM


México

Como lo decía ayer Héctor Aguilar Camín, hemos conversado en estos días aciagos sobre una característica del temblor del martes para la que no tenemos claro que estemos preparados.

Una mejor cultura de la prevención, la alarma, renovados códigos de construcción, el menor número de edificios colapsados y la hora en que tembló, que algo tuvo que ver, ayudó a que el número de muertos no tenga nada que ver con lo vivido en 1985.

Hay, sin embargo, un daño que vamos descubriendo poco a poco, hora con hora, que puede resultar un reto monumental para autoridades y ciudadanos: la cantidad de edificios dañados, y los que quedarán inhabitables.

Hoy, muchos tenemos familiares o amigos que están durmiendo en casa. Creíamos ayer que sería temporal. Pero poco a poco, ya sean elementos de Protección Civil o ingenieros certificados particulares han ido revisando edificios y casas. Lo que uno escucha cuando reportea no es muy alentador. Edificios a los que no hay manera de regresar serán demolidos. Edificios que deben esperar a saber qué pasa con la edificación vecina para saber si no se lo "llevará" cuando se caiga o sea demolida. Hay muchos que solo serán habitables con mucha inversión y hay otros cuyo dictamen es algo así como... pues el edificio está bien, sí se resintió, mientras no vuelva a temblar pueden estar tranquilos.

Todo indica que tendremos algún tipo de crisis de vivienda.

Y tal vez, una de seguros y de financiamiento. Las hipotecas tienen seguros, pero contra el saldo de la hipoteca para ser pagado al banco.

¿Cuántos edificios que resultarán inhabitables tienen seguro contra sismos? ¿Cuántos tienen seguros contra daños que cubran las inversiones que se tendrán que hacer para reparar lo reparable? ¿Quién paga las demoliciones? ¿Cuáles son las reglas de esas demoliciones? ¿Qué hacemos con aquellos cuyo departamento era su único patrimonio y lo perdieron? ¿Cuántos edificios necesitan ser evaluados? Ricardo Monreal, delegado de Cuauhtémoc, me dijo el miércoles que tenía más de 300 peticiones y que veía venir muchas más. ¿Y en Benito Juárez, Xochimilco, Tlalpan...?

¿Quién se hace cargo de eso? Cuando termine la emergencia y empiece la crisis.

Twitter: @puigcarlos

El puño en alto


El puño en alto / Juan Villoro


22 Sep. 2017


Eres del lugar donde recoges

la basura.

Donde dos rayos caen

en el mismo sitio.

Porque viste el primero,

esperas el segundo.

Y aquí sigues.

Donde la tierra se abre

y la gente se junta.



Otra vez llegaste tarde:

estás vivo por impuntual,

por no asistir a la cita que

a las 13:14 te había

dado la muerte,

treinta y dos años después

de la otra cita, a la que

tampoco llegaste

a tiempo.

Eres la víctima omitida.

El edificio se cimbró y no

viste pasar la vida ante

tus ojos, como sucede

en las películas.

Te dolió una parte del cuerpo

que no sabías que existía:

La piel de la memoria,

que no traía escenas

de tu vida, sino del

animal que oye crujir

a la materia.

También el agua recordó

lo que fue cuando

era dueña de este sitio.

Tembló en los ríos.

Tembló en las casas

que inventamos en los ríos.

Recogiste los libros de otro

tiempo, el que fuiste

hace mucho ante

esas páginas.










Llovió sobre mojado

después de las fiestas

de la patria,

Más cercanas al jolgorio

que a la grandeza.

¿Queda cupo para los héroes

en septiembre?

Tienes miedo.

Tienes el valor de tener miedo.

No sabes qué hacer,

pero haces algo.

No fundaste la ciudad

ni la defendiste de invasores.










Eres, si acaso, un pordiosero

de la historia.

El que recoge desperdicios

después de la tragedia.

El que acomoda ladrillos,

junta piedras,

encuentra un peine,

dos zapatos que no hacen juego,

una cartera con fotografías.

El que ordena partes sueltas,

trozos de trozos,

restos, sólo restos.

Lo que cabe en las manos.










El que no tiene guantes.

El que reparte agua.

El que regala sus medicinas

porque ya se curó de espanto.

El que vio la luna y soñó

cosas raras, pero no

supo interpretarlas.

El que oyó maullar a su gato

media hora antes y sólo

lo entendió con la primera

sacudida, cuando el agua

salía del excusado.

El que rezó en una lengua

extraña porque olvidó

cómo se reza.

El que recordó quién estaba

en qué lugar.

El que fue por sus hijos

a la escuela.

El que pensó en los que

tenían hijos en la escuela.

El que se quedó sin pila.

El que salió a la calle a ofrecer

su celular.

El que entró a robar a un

comercio abandonado

y se arrepintió en

un centro de acopio.

El que supo que salía sobrando.

El que estuvo despierto para

que los demás durmieran.










El que es de aquí.

El que acaba de llegar

y ya es de aquí.

El que dice "ciudad" por decir

tú y yo y Pedro y Marta

y Francisco y Guadalupe.

El que lleva dos días sin luz

ni agua.

El que todavía respira.

El que levantó un puño

para pedir silencio.

Los que le hicieron caso.

Los que levantaron el puño.

Los que levantaron el puño

para escuchar

si alguien vivía.

Los que levantaron el puño para

escuchar si alguien

vivía y oyeron

un murmullo.

Los que no dejan de escuchar.